Patios de Córdoba














 En 2005 fui a visitar los famosos patios  de Córdoba. 
Fuimos dos fines de semana que no se me olvidaran por lo bien que lo pasamos. 
Es una fiesta-concurso en la que participan muchos cordobeses, que cuidan infinidad de plantas durante todo el año para cuando llegue el mes de mayo exponerlos a la curiosidad y admiración de todas aquellas personas que quieran visitarlos.
Los que quieren participar en el concurso se inscriben en el Ayuntamiento y un jurado premia a los mejores.
En esos días las calles de Córdoba se llenan de gente en un ir y venir tratando de localizar las casas donde se encuentran los mas preciosos patios y de paso, llegada la hora después de tanto caminar, hacer una paradita para reponer fuerzas, en uno de tantos bares, mesones, o restaurante donde tomar una cerveza bien fresca o una copa de buen vino acompañado de una buena tapa de la cocina andaluza.
Nos acompañaron  los familiares que viven en esta ciudad y gracias a ellos pudimos contemplar los patios mas bonitos y mejor cuidados que se pueden ver.

Hice muchísimas fotos pensando en que algún día pintare un cuadro de alguna de ellas, ayer se lo comente a mi nueva profesora y le pareció muy bien. Estoy contenta, en las dos clases que llevo con Alicia, veo que puedo aprender mucho con ella.
Cada profesor tiene su manera de enseñar, su técnica y sus trucos. De cada uno se aprende algo nuevo.

Marinela

Las macetas

Hoy día seis de octubre de dos mil nueve.
Hoy he comenzado el nuevo curso de pintura en Cáritas.
 Tengo una nueva profesora se llama Alicia y se ve una persona agradable y que sabe enseñar. Mas adelante diré si mi primera impresión ha sido acertada o no.
Ahora paso a explicar este cuadro.
Como muchos otros es una copia de no se quien, la profesora sacó una lamina la pegó en la pared con cinta adhesiva y nos pusimos todas al rededor de ella dispuestas a copiar.
Recuerdo que la lamina era menos colorista, mas suaves los colores y las pinceladas mas perdidas. Era un cuadro de un profesional.
Intente copiarlo lo mejor posible, pero ni las pinceladas salieron perdidas ni los colores suaves.
Para mi aquellas macetas tenían este color y las plantas, las pinte en su mejor momento, con sus hojas verdes intenso y sus flores de colores.
Es un cuadro alegre, lleno de color, y siendo una copia, tiene bastante de mi. Como ya he dicho en otros escritos, no se copiar, no me sale idéntico, yo quito de aquí y pongo allá.
Con el paso del tiempo me olvido, o lo intento, de que fue una copia, y siento que estas pinturas que salieron de mis manos son mías.

Marinela

Marruecos


Este cuadro es uno de mis preferidos. Lo hice en el taller de Ana Mª Rodrígues, me dio pena dejar de ir con ella, pero su taller me quedaba lejos de casa y se me iba mucho tiempo en ir y volver.
Está sacado de una fotografía que venía en las páginas de una revista en la que se hablaba sobre Marruecos, de las kasbas, Alcazabas o ciudadelas amuralladas allá en el Sahara, junto a los ríos Draa y Dades que con sus aguas, sin salida al mar, y con la arcilla de sus lechos, los bereberes con sus manos levantan estas construcciones llamadas kasbas.
La fotografía estaba muy oscura en la parte derecha, se adivinaba más que se veía. Lo que más destacaba era la figura del muchacho a contraluz.
Viendo que el cuadro podía quedar excesivamente oscuro, me imagine dentro de la kasbas iluminada por aquellos pequeños huecos con la luz entrando por ellos, así vi, el arco del fondo y las dos ánforas apoyadas en el rincón.
Para agrandar la foto picar en ella.

Marinela

El Prado







Esta es una copia de un cuadro de Claude Monet. En realidad no sé qué colores tiene la pintura original, nunca vi al natural un trabajo de este famoso pintor, y la fotocopia que me dejaron, sacada de otra y esta de otra más, ya no tenia apenas color.
Me gustó hacer esta pintura, no sé si tiene algún parecido con la original, pero a partir de ese momento me interesé por buscar libros con fotografías de las pinturas de este pintor.
No sé si darán fe de los colores que usaba, pero al menos se que sus cuadros irradian optimismo y alegría.
Dentro del impresionismo, es de lo que más me gusta pues no todo lo de este estilo es de mi gusto.
Le he puesto de nombre El Prado, tampoco sé como se llama el original, pero creo que este es el nombre que le va. De todas formas no tengo la más mínima pretensión de que lo confundan con un Monet.
Creo recordar que fue uno de los que hice en el taller que se montó en el Colegio de los Padres Blancos. Varias de mis compañeras también lo pintaron, y fue curioso ver aquellos cuadros con el mismo motivo, pero tan diferentes en formas y colores.

Marinela

Hambre


Esta fotografía venía en un periódico y era en blanco y negro.
Fue hecha en un país africano metido en una guerra fratricida y horrible, después de leer el artículo que acompañaba esta foto quede impresionada.
Era una niña pequeña de no más de siete u ocho años, su cuerpecito era puro hueso, estaba sentada en el borde de una carretera con su cabeza entre las manos, agotada por el hambre y el dolor.
Fue tal mi impresión, los sentimientos de pesar e impotencia ante los hechos que nos hacía llegar la prensa, aquella barbarie, tan cruda e incomprensible como son  todas las guerras, que recorte la imagen y la quise conservar haciendo este dibujo en homenaje a esta pequeña ¿Que habrá sido de ella?
La técnica y la perfección de este dibujo es lo de menos, solo quise llevar a mi obra el dolor y desamparo de esta criatura. 

Marinela