Las naranjas

Esta pintura la hice hace cuatro años. Tenia ganas de pintar unas naranjas ya que había pintado manzanas y limones. Un día caminando por la calle, vi como los encargados de podar los árboles de la ciudad, podaban los naranjos y me fije que en las ramas que cortaban tenían naranjas, les pedí permiso para coger algunas ramas y muy amablemente me las dieron. En cuanto llegue a casa, antes que se secaran las hojas les hice varias fotos, esta es una de ellas, es la que menos naranjas tiene pero la tabla era pequeña y solo la quería para empezar a practicar después del descanso del verano. 
Marinela

Los tres cántaros

Este bodegón lo hice sola, lo copie de la pagina de un periódico, recuerdo que me costo mucho trabajo darle la perspectiva al cajón donde yacían los tres cantaros rodeados de paja y hierbas secas, hoy mirando el cuadro pienso que podría ser un recipiente agrario, para guardar la comida de los animales ya que el entorno donde se encontraba y que yo no pinte, era una nave con aperos para trabajar el campo. Al estar la fotografía tomada desde arriba y rodeada de oscuridad no se veía muy bien.
Esta fechado en 1999, once años ya, parece que fue ayer cuando me peleaba, primero con el carboncillo, intentando con el dibujo, conseguir la difícil perspectiva para mi, del cajón y la postura que tenían las cantaras, después vino el óleo, dar con el color las formas y el volumen.
Seguramente para un profesional y entendido del dibujo y la pintura, tiene muchos fallos, pero si es persona sensible y ama la pintura , como toda aquella otra que es feliz creando, comprenderá cuantas horas de felicidad me dieron pintar estos cuadros, sin mérito ninguno pero los amo por que son trozos de mi vida, son mi memoria que con los años se va debilitando, quizás no recuerde de mucho de ellos el año en que los pinte, pero si los sentimientos que me impulsaron y sentí al pintarlos.
Marinela

Barro


Este envase hecho en barro para guardar ajos, fue uno de mis primeros dibujos con lápices al pastel.
En aquellos años, 1996-97, tenia de profesora a Aurora, aun sigue dando clases en Cáritas, es una persona muy vivaz y enseña bien.
Este dibujo me lleva a mis primeros años aquí en Sevilla, este mayo de 2010 hará dieciséis que vivo en esta ciudad que me vio nacer pero no crecer. Crecí en un pueblo a cuarenta y cinco kilómetros de la capital de donde era oriunda la familia de mi padre y allí se fue él a trabajar y habitar la casa de sus antepasados.

Marinela

Campo de amapolas

Esta es mi interpretación del cuadro de Monet, Las amapolas, no recuerdo el año en que lo pinte, pero puede tener unos ocho años. Este lo hice sin profesor, yo sola en casa. A veces pienso que si pintara más desarrollaría mejor mi estilo, Con los profesores se aprende, pero más que nada los recursos y trucos de todo maestro en su trabajo, a pintar se aprende pintando y esa es la verdad más grande que hay. Como para todo en este mundo la practica es imprescindible.

Marinela

En la carretera

En carretera, viajando hacia Rota, me encontré con este cielo lleno de nubes que tanto me gustan, al fondo en el horizonte el sol, dando su adiós al día.
Marinela

Paisaje africano

Esta es una pequeña pintura de un paisaje africano, lo pinte por el árbol, me gustan muchísimo los árboles y el color de las tierras africanas, sus paisajes y sus gentes.
Este lo hice en casa, sin profesor que me guiara, fue curioso como me salio el árbol casi idéntico a la fotografía.
No así la choza y el resto de los componentes del cuadro. Está enmarcado y colgado, de ves en cuando lo contemplo y me pregunto, como conseguí hacer el tronco con esas hendiduras y volúmenes, seguramente ahora no lo conseguiría.
Recuerdo que lo hice en muy poco tiempo. 

Marinela

Día de lluvia




Día de lluvia


Día frío y de lluvia, la cortina de agua casi no dejaba ver las dos torres más famosas de Sevilla, La Giralda y la Torre del Oro.
La lluvia era de gotas finas y tupidas, de la que a lo tonto te pone mojada de pies a cabeza pues la acompañaba un aire que se llevaba el paraguas y te dejaba al descubierto. Así y todo me pare a sacar estas fotos de este cielo gris y triste al que no estamos acostumbrado por estas tierras.
Cuando pasen estas lluvias, y la tierra se haya embebido toda su agua, quiero subir a la sierra que tiene que estar preciosa, y volver al parque natural de Doñana, ahora si que tiene que estar bonito, con sus lagunas a rebozar y todas llenas de aves, el verdor de sus árboles y plantas y los riachuelos corriendo entre ellos.