El reflejo del mar que parece plata, El cielo de suaves colores, las rocas, recibiendo unas veces las caricias del mar y otras la furia descontroladas de sus olas. Así es la vida, hay días que todo nos brilla como la plata, que nos sentimos o nos olvidamos de aquello que nos preocupa, le quitamos importancia y todo lo vemos como este cielo de suaves colores que nos da tranquilidad, y cuando la vida nos golpea como el mar a las rocas, salen las fuerzas de no se donde, aguantando el desgaste pero saliendo reforzadas para recibir alguna que otra caricia que la vida nos tiene reservada, pocas o muchas. Para reconocer lo dulce hay que saber lo que es amargo.
Marinela


