Como la vida

 El reflejo del mar que parece plata, El cielo de suaves colores, las rocas, recibiendo unas veces las caricias del mar y otras la furia descontroladas de sus olas. Así es la vida, hay días que todo nos brilla como la plata, que nos sentimos o nos olvidamos de aquello que nos preocupa, le quitamos importancia y todo lo vemos como este cielo de suaves colores que nos da tranquilidad, y cuando la vida nos golpea como el mar a las rocas, salen las fuerzas de no se donde, aguantando el desgaste pero saliendo reforzadas para recibir alguna que otra caricia que la vida nos tiene reservada, pocas o muchas. Para reconocer lo dulce hay que saber lo que es amargo. 

Marinela

El sendero


Hoy he dado las ultimas pinceladas a esta pintura, hace un mes que la di por terminada pero no estaba contenta de como había quedado. El sauce estaba muy relamido, así que saqué unas fotos de estos árboles en el parque y estuve observándolos para retocar el de mi pintura.
   Cuando estoy en el taller no me concentro lo suficiente en el cuadro, el murmullo de los comentarios de los compañeros me distraen y la inseguridad de si lo estaré haciendo bien, si habré entendido los consejos del profesor, que es el que nos enseña y sugiere como tenemos que hacerlo, hace que me paralice y no sepa como seguir.
Si yo con unos murmullos no me concentro en la pintura, y en un solo cuadro, me pregunto, ¿Como lograra mi profe concentrarse en más de quince, o más cuadros cada uno de un estilo? Admiro su capacidad y paciencia para ayudar a sus alumnos sin poner una mala cara.
Una ves en casa pongo la pintura donde pueda verla y la analizo hasta donde se hacerlo, me ayudo de otra persona que sin saber pintar tiene un ojo fabuloso, me dice donde tengo que retocar, sobretodo los fallos de perspectiva que es lo que más trabajo me cuesta conseguir.
Este año, en los dos cuadros que he hecho en el taller, el ojo fabuloso que tengo en casa , no me ha corregido nada. La perspectiva, que es lo suyo, se ve que no la vio muy mal.

Marinela

Las naranjas

Esta pintura la hice hace cuatro años. Tenia ganas de pintar unas naranjas ya que había pintado manzanas y limones. Un día caminando por la calle, vi como los encargados de podar los árboles de la ciudad, podaban los naranjos y me fije que en las ramas que cortaban tenían naranjas, les pedí permiso para coger algunas ramas y muy amablemente me las dieron. En cuanto llegue a casa, antes que se secaran las hojas les hice varias fotos, esta es una de ellas, es la que menos naranjas tiene pero la tabla era pequeña y solo la quería para empezar a practicar después del descanso del verano. 
Marinela

Los tres cántaros

Este bodegón lo hice sola, lo copie de la pagina de un periódico, recuerdo que me costo mucho trabajo darle la perspectiva al cajón donde yacían los tres cantaros rodeados de paja y hierbas secas, hoy mirando el cuadro pienso que podría ser un recipiente agrario, para guardar la comida de los animales ya que el entorno donde se encontraba y que yo no pinte, era una nave con aperos para trabajar el campo. Al estar la fotografía tomada desde arriba y rodeada de oscuridad no se veía muy bien.
Esta fechado en 1999, once años ya, parece que fue ayer cuando me peleaba, primero con el carboncillo, intentando con el dibujo, conseguir la difícil perspectiva para mi, del cajón y la postura que tenían las cantaras, después vino el óleo, dar con el color las formas y el volumen.
Seguramente para un profesional y entendido del dibujo y la pintura, tiene muchos fallos, pero si es persona sensible y ama la pintura , como toda aquella otra que es feliz creando, comprenderá cuantas horas de felicidad me dieron pintar estos cuadros, sin mérito ninguno pero los amo por que son trozos de mi vida, son mi memoria que con los años se va debilitando, quizás no recuerde de mucho de ellos el año en que los pinte, pero si los sentimientos que me impulsaron y sentí al pintarlos.
Marinela