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6 de octubre de 2014

Reflexión al atardecer




Ayer una amiga me contó que tuvo una conversación con un amigo que le "enriqueció" como persona. Le hizo ver, que el corcel que  decía le ponía la sociedad o las gente que la rodean, no era así. Ese corcel imaginario, se lo ponía ella misma.
 Ella era la que permitía que ciertas personas la manipularan.

Si el hacer algo que va en contra de sus convicciones y deseos, si lo hace creyendo que eso es lo que los demás esperan de ella, se estaba metiendo  sola en el corcel.
 Que era libre para aceptar si quiere condiciones o no!  Libre para ir a una fiesta vestida como le guste, en vaqueros o traje de gala.
 Yo pensé, ¡Que difícil es ir contracorriente! Aunque a veces ese otro yo que llevamos dentro que casi nadie conoce, se revela y protesta y casi se vuelve salvaje en su impetuoso deseo de libertad.
¡No pasa nada! todo queda en unos días de silencios... De pensamientos tristes o llenos de ira, de enfado con tu yo exterior. Te prometes cambiar, pero todo vuelve a ser como siempre, sigues las normas que te enseñaron desde la cuna, a obedecer lo que una sociedad regida por hombres te inculcaron las mismas mujeres que te trajeron al mundo y te cuidaron.
Lo peor de todo es que muchas generaciones de mujeres han seguido y siguen con el patrón de siglos confeccionado para ellas y sus hijas.
Y no pensemos que eso eran otros tiempos, he visto como chicas, jóvenes y menos jóvenes, pierden su dignidad de mujer queriendo a hombres que las maltratan, a chicos que insultan a compañeras de clase y ellas siguen detrás de ellos como perritos falderos.

¡Ay! Como se ve que el amigo de mi amiga es hombre, a el no le pusieron al nacer una cadena en los pies atada a una estaca en la tierra, como le hacen a los pequeños elefantes en su doma para el circo. Al principio luchan por liberarse, Conforme crecen, la idea de que no pueden se afianza en sus cabezas y así vemos al animal más grande de la naturaleza, dócil y obediente al hombre en la carpa de un circo y amarrado por una simple cadena a un palo, sin saber que con un pequeño tirón podría ser libre.

7 comentarios:

  1. Muy real lo que dices. Creo que las nuevas generaciones van a ser diferentes a nosotras, es más, la mujeres de veinte y treinta años, ya son muy diferentes, son libres.
    Creo que es cuestión de edad, vos y yo andamos por la misma década, por eso te entiendo y comparto tu pensamiento.

    Un abrazo

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  2. No te falta razón, amiga mía, todo aquello que nos han inculcado desde pequeños, aunque nuestros padres o maestros hayan pensado muchas veces, que predicaban en desierto, se ha quedado grabado en nuestras mentes, de tal manera, que ya no pensamos en otras normas de comportamiento.
    Somos libres para pensar lo que queramos, pero a la hora de actuar, lo hacemos conforme con lo que nos lo han inculcado.
    Hoy los tiempos avanzan, la nueva generación ya no tiene la misma mentalidad que nosotras, son más libres, más espontáneos, no se preocupan por el qué dirán, lo que aún no sé es si lograrán ser tan felices como lo hemos sido nosotras, pese a las grandes barreras que hemos tenido para todo.
    Te dejo un fuerte abrazo con mis cariños.
    kasioles

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  3. Es verdad Kasioles, siempre nos pareció mal lo que nuestros mayores nos inculcaban había un escalón generacional como ahora lo tienen nuestras hijas o nietas, pero somos libres de decidir pero… seguimos pensando las cosas como lo hacían nuestras madres.
    Hay que dar el cambio, el ayer debe quedarse como aprendizaje de nuestra vida, pero hay que cambiar en esta vida que estamos viviendo. Un abrazo.

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  4. Totalmente cierto. Pero como bien dices quizás no sean hoy las jóvenes tan felices como lo fuimos nosotras.
    Me encantó el escrito.
    Un abrazo.

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  5. Que buena reflexión , amiga creo que gran parte de las cosas que nos suceden son porque así lo permitimos.
    He estado un poco ausente del mundo virtual por falta de tiempo pero no me olvido de mis amig@s, ni de sus hermosas páginas.
    Te dejo mis saludos. Que tengas una linda semana .Hasta pronto!!
    Abrazos inmensos 

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  6. Gracias por tus letras, ya sé que siempre te acuerdas de mí.
    Aunque se acercan días tristes, tendré que reflexionar y dar gracias por todo lo que todavía me queda.
    Cariños y un fuerte abrazo.
    Kasioles

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  7. Hablais de mujeres, pero a los hombres les pasa exactamente igual. Es la naturaleza humana la que trae intrinseca esas ataduras. Absorvemos en el vientre de nuestra madre y luego el entorno social nos doma, como al elefante. pero para querer ser "libre", (segun que entendamos por libertad), tienes que preparte, ser rebelde no es ser libre, ser joven no es ser libre, estar casad@ no es estar prisioner@, ser libre es una ctitud ante ti y ante la vida. Dentro del contexto donde te muevas y desarrolles tu personalidad. ¿Para ser libre me he de ir a una isla solitaria?. Somos libres para tomar decisiones, pero, ¿ es la mas adecuada en cada momento ?.

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